Tu estás aquí.Incio » Arquitectura » Rehabilitación y normativa

Rehabilitación y normativa

Rehabilitación y normativa

¿Qué pasa con la normativa cuándo estamos ante una rehabilitación?

Evidentemente la casuística es infinita, las variables, enormes, pero de alguna manera hay que afrontar la situación. En la mayoría de los casos, debido a la falta de concreción, el técnico de alguna manera tendría que evaluar qué partes de la normativa serían aplicables y cuales no. Pero eso casa mal con la burocracia. Para hacer una obra hay que pedir una licencia, y esa licencia tiene que pasar un informe técnico redactado por un arquitecto (o aparejador) que es el que decide si el proyecto cumple o no la normativa actual. Por mucho que los arquitectos que redactan el proyecto piensen o evalúen que tal apartado de la normativa no se cumple por esta o aquella razón el que tiene la última palabra en cuanto si a ese proyecto es o no ejecutable es el técnico de ayuntamiento. Y, evidentemente, éste necesita normas, caminos claros y meridianos por donde sepa que puede circular.

Normas de habitabilidad

En muchas comunidades, como por ejemplo Galicia, hay una normativa de habitabilidad, que marca entre otras cosas qué tamaños mínimos tiene que tener cada estancia. Para obras de rehabilitación existe la posibilidad de solicitar la excepción del cumplimiento de la norma. Para ello hay unas fichas en las que primero se estudia que tipo de reforma o rehabilitación estamos llevando a cabo (estructural, si afecta a todo el edificio, etc.). A través de esas fichas sabemos si es de aplicación o no la norma. Y en caso que sea de aplicación se puede solicitar la excepcionalidad del incumplimiento de los puntos que no es posible cumplir, con planos, explicaciones, etc., que avalen nuestra opción.

Aplicación del Código Técnico de Edificación (CTE)

La redacción actual del CTE tiene voluntad de universalidad, de tratamiento conjunto único, de toda clase de ámbitos que solo satisface el placer intelectual de la universalidad normativa. Quizás por ello, los diversos tipos de rehabilitación han sido englobados dentro de “aquello que en cada caso sea razonable”.

En lo que respecta al aislamiento acústico y térmico, la introducción del DB es clara: solo se aplicará a la rehabilitación integral. Es decir, que no es estrictamente necesario cumplir las exigencias acústicas del código en la mayor parte de las rehabilitaciones habituales. El comportamiento acústico del edificio es un problema de conjunto, en el que intervienen los diferentes elementos constructivos, sus conexiones y la geometría de los espacios, por lo que, salvo que se realicen intervenciones globales, rehabilitaciones de tipo integral, resultará difícil alcanzar las prestaciones mínimas que exige el CTE a los edificios de nueva planta.

Sin embargo, en muchos edificios, puede conseguirse una considerable mejora mediante intervenciones parciales, viables técnicas y económicamente. La mejora de unas ventanas mitigaría de forma considerable los niveles de inmisión sonora en la vivienda además de permitir, con una elección adecuada de la ventana, reducirá la demanda energética del edificio.

También existe el caso contrario, con ciertas intervenciones que estaría muy poco justificadas por el escaso beneficio que de ellas se obtiene.

Conclusión

La normativa referente a la construcción en general está pensada para las obras de nueva planta y se olvida de las intervenciones en el patrimonio existente. Y en la mayoría de los casos esto o bien hace que se queden fuera de la norma, con lo cual no hay absolutamente ninguna exigencia (lo que tampoco es bueno, creo yo) u obliga a la adopción de unas medidas desproporcionadas técnica y económicamente, lo que acaba llevando a subterfugios y piruetas para intentar acomodar la realidad a las exigencias de la normativa.

En un edificio ya construido la superficie es la que es, y la mayoría de mejoras hacia el cumplimiento del CTE roban superficie útil que en muchos casos es vital para garantizar la habitabilidad.

Hay que pensar también que, por ejemplo, con respecto a la eficiencia energética los edificios rehabilitados consumen mucha menos energía en la fabricación y transporte de materiales porque precisamente aprovechan parte de los elementos que ya tienen. Esto no es cuantificable a efectos del certificado energético o de la obligatoriedad de la instalación de paneles solares, y tal vez sí podría evaluarse.

En rehabilitación, al menos en lo referente a habitabilidad, el objetivo no debe ser tanto la consecución de un objetivo único y universal, establecido pensando en edificios nuevos, sino la consecución del mayor nivel de adecuación posible en cada caso. La orientación que parece que se dará al código en los próximos años incluirá previsiblemente un tratamiento de ámbitos de aplicación más preciso. Eso supondría que en la intervención sobre la edificación existente se utilizarán criterios diferentes de acuerdo a una jerarquización de los diversos aspectos incidentes (protección patrimonial, dificultades de aplicación, molestias a los ocupantes, etc.)

 

 

Sobre el Autor

Arquitecto

Arquitecto, especializada en diseño

Número de entradas : 709

Deja un comentario

© 2013 Casas Restauradas by DobleClic

Ir arriba