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ILUMINACIÓN ARTIFICIAL COMO COMPLEMENTO A LA ILUMINACIÓN NATURAL

ILUMINACIÓN ARTIFICIAL COMO COMPLEMENTO A  LA ILUMINACIÓN NATURAL

Aunque un edificio se diseñe para poder iluminarse completamente con luz natural, se requiere además un sistema de iluminación artificial para utilizarlo con mal tiempo y durante la coche.

El edificio iluminado con luz natural puede ahorrar gran cantidad de energía únicamente si las luminarias se apagan cuando hay disponible suficiente luz natural. Aunque podemos confiar  el encendido de la luz a los usuarios, pocos la apagarán cuando ya no sea necesaria. Esto es comprensible porque mantener la iluminación eléctrica cuando hay luz natural, duplicando por tanto la iluminación requerida, no es sólo visualmente aceptable, sino que apenas se nota, y a que el ojo se adapta fácilmente a los niveles de iluminación elevados.

En consecuencia, es necesario utilizar controles automáticos si se quiere ahorrar electricidad con la iluminación natural. Dichos controles consisten en una fotocélula instalada en el techo de la zona de trabajo y un panel de control tipo interruptor o regulador. El primero es más  económico, mientras que el segundo ahorra más energía y es menos perturbador para los usuarios. Para sacar provecho a estos controles automáticos, las luminarias deben disponerse de forma que complementen la luz natural disponible.

La iluminación fluorescente es la mejor opción para el encendido y regulación.

Las lámparas pueden regularse hasta el 15% de su flujo luminoso sin cambios de color, y pueden encenderse y apagarse casi instantáneamente. Como la mayor parte de las fuentes de descarga de alta intensidad (halogenuros metálicos y sodio de lata presión) cambian de color al regularse y tienen un largo tiempo de reencendido (de 5 a 10 minutos), no son tan adecuados para las estrategias de encendido/apagado y regulación.

Los usuarios no sólo dejan las luces encendidas cuando hay luz natural más que suficiente, sino también cuando no hay nadie en la habitación. Los sensores de ocupación son una solución muy rentable a este problema. Estos sensores utilizan tanto radiación infrarroja como vibraciones ultrasónicas para detectar la presencia de personas.

La iluminación natural debería cubrir la parte ambiental de un sistema de iluminación para áreas de trabajo. La iluminación ambiental es normalmente un tercio de la iluminación de tarea recomendada. La iluminación artificial de tarea controlable por el usuario proporciona así el control necesario para obtener luz abundante de alta calidad para el trabajo.

 

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Arquitecto, especializada en diseño

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