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Diseño de una vivienda sostenible (III): volúmenes

Diseño de una vivienda sostenible (III): volúmenes

diseñoLas formas compactas tienen menos pérdidas de calor. En este sentido, la vivienda de un bloque demanda mucho menos energía que una vivienda unifamiliar aislada. La forma de los edificios, sobre todo en los núcleos urbanos viene prácticamente determinada por la calificación urbanística y las características del solar. De ahí que sea tan importante disponer de unos planes urbanísticos que incorporen, desde su concepción, parámetros de eficiencia energética. La forma óptima del edificio es aquella que tiene un menor índice de pérdidas térmicas en invierno y un menor índice de ganancias térmicas en verano. Es interesante fijarse en las soluciones que plantea la arquitectura popular para cada tipo de clima y región.

En climas extremos (cálidos o fríos), el diseño óptimo sería un edificio compacto, ya que la superficie de intercambio térmico con el exterior es menor.

Climas extremos fríos:

Se recomienda disminuir la superficie de fachadas en contacto con el exterior en las orientaciones que no reciben sol o que están expuestas a vientos de invierno (se pueden semienterrar estas fachadas o aumentarles la resistencia térmica). En el resto de orientaciones, habrá que aumentar la superficie de fachadas (zonas ciegas y huecos) para garantizar el aprovechamiento de la radiación solar.

Climas extremos cálidos y secos:

Es preciso disminuir la superficie de las fachadas en contacto con el exterior en las orientaciones en las que hay sol o en las que reciben vientos cálidos de verano. Para ello son recomendables los patios interiores con vegetación, que crean un microclima. Se recomienda el diseño y colocación de protecciones solares (fijas, móviles o naturales) como son: marquesinas, pérgolas, toldos, persianas, vidrios especiales, vegetación u otros elementos para evitar la entrada excesiva de radiación solar.

Climas cálidos húmedos:

El edificio debe ser abierto, para permitir la ventilación cruzada. Las formas alargadas (eje Este-Oeste) son óptimas. Se recomienda la elevación del edificio sobre el terreno para facilitar la ventilación y convección.

Climas templados:

La forma del edificio debe ajustarse para intentar captar al máximo la radiación solar en invierno, pero con elementos de protección solar para el verano. Las formas son mas libres, no se necesita que el edificio sea tan compacto.

Se recomienda la sectorización del edificio según sus usos, es decir, su división clara en zonas de día y zonas de noche, o zonas con mayor y menor demanda energética, para poder gestionar la climatización del mismo en función de su ocupación, y así ahorrar energía.

Integración en su entorno más próximo, atendiendo a la morfología del terreno, construcciones adyacentes, los estilos arquitectónicos tradicionales de la zona, incluyendo vegetación propia del lugar y armonía de formas constructivas. Diseño adecuado según las necesidades del usuario, de tal manera que la vivienda se le adapte y sirva perfectamente para desarrollar en ella su forma de vida. Procurando, en la medida de lo posible, cuidar el efecto “onda de forma”, evitando los elementos excesivamente rectilíneos, con esquinas pronunciadas. Las grandes luces se pueden salvar con arcos, bóvedas, etc.

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Arquitecto

Arquitecto, especializada en diseño

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