Tu estás aquí.Incio » Consejos » Pintar fachadas

Pintar fachadas

Pintar fachadas

El verano es una buena época para reformar nuestro hogar y, sobretodo, una buena época para pintar el exterior de nuestra casa.

Rehabilitar una fachada es algo que puede hacerse de distintas maneras: aplicando morteros monocapa, revistiéndolas de piedra u otros materiales, dejando el ladrillo visto con una protección invisible… Y por supuesto, con pintura. La pintura es probablemente una de las soluciones más habituales y económicas para tratar las fachadas, aquí os dejamos algunos consejos sobre como debe ser una pintura para fachada para que nos ofrezca las mejores prestaciones adaptadas a nuestras necesidades.

HAY TRES TIPOS BÁSICOS DE PINTURAS PARA FACHADAS:

- Vinílicas y acrílicas:
elaboradas con resinas de este tipo, se diluyen y rebajan con agua. Son más fáciles de manejar y desprenden menque mejores prestaciones ofrecen en cuanto a impermeabilidad.os olor. También las fabricadas a base de resinas de silicona, que son las pinturas de última generación

- Revestimientos elásticos y pinturas al clorocaucho. Los revestimientos elásticos son incoloros, y sirven para aplicar sobre las pinturas acrílicas o vinílicas cuando se han empleado en climas húmedos o muy lluviosos. Por otra parte, las pinturas al clorocaucho son similares a las que se emplean en piscinas y su característica principal es que son muy resistentes a la humedad. Se suelen dar en zonas no vistas de las viviendas, como traseras o azotas.

- Pinturas a la cal: imitan los antiguos y atractivos revestimientos de cal, pero son mucho más fáciles de usar y aportan resultados excelentes y muy duraderos. Hay que tener en cuenta que salen algo caras.

Antes de decidirnos por una pintura para fachada, hay que comprobar si cuenta con una serie de propiedades, tanto propiedades de la pintura como de la fachada.

REQUISITOS DE LA PINTURA PARA FACHADAS

La porosidad de la pared y la presencia de humedad favorecen la aparición de grietas: Debido a su exposición a la intemperie, las fachadas se estropean con mayor facilidad que otras superficies. La acción del sol, la lluvia, las heladas o la contaminación provoca que la pintura se desprenda o las paredes se ensucien más rápidamente.

-Conviene que sea resistente a los rayos UVA y que aguante la acción directa del sol sin decolorarse.

-También ha de ser impermeable, transpirable e hidrofugante (que deje pasar el vapor de agua para evitar la condensación, y también la humedad).

-Adherente.

-Resistente a la intemperie y al desgaste.

-Autolimpiable (son la mejor opción; se limpian con el agua de lluvia).

-Lo más elástica posible para evitar las fisuras.

-Con propiedades antimoho.

ELECCIÓN DE LA PINTURA

revestimientoLa gama de tonos de estos revestimientos es amplia. Desde productos incoloros o blancos (resistentes al amarilleamiento) hasta colores más atrevidos que, en su mayoría, se pueden limpiar.

Entre los acabados destacan los satinados, brillo o mate, e incluso hay productos con acabados texturizados.

BROCHA, RODILLO O PISTOLA

Cuando se aplica la pintura con brocha, conviene usar una de 10 a 15 centímetros de ancho, ya que una más grande puede resultar pesada. Si las paredes son muy porosas, hay que elegir un pincel de pelo duro. No obstante, dado el tipo y tamaño de las superficies exteriores, lo más habitual es que el uso de brochas y pinceles se limite a los ángulos de las paredes y al contorno de puertas y ventanas.

pistolaLa mejor opción para pintar paredes exteriores es el uso de un rodillo de lana con un mango grueso para extender mejor la pintura. Si las paredes son porosas, esta herramienta debe tener abundante pelo. En caso de que la textura sea más liviana, bastará con un rodillo de pelo medio. Las capas de pintura deben ser más densas que las necesarias para pintar el interior de la vivienda. Para obtener un buen acabado, se debe pasar la brocha o el rodillo en trazos verticales, que se alternarán con trazos horizontales.

Para trabajos de gran envergadura, es indicado usar pistola. En superficies muy grandes y sin aberturas, se debe pulverizar en franjas horizontales.

SUPERFICIE NUEVA O ANTIGUA

La variedad de materiales favorece que la pintura esté preparada para fachadas de hormigón, piedra o ladrillo. No obstante, el modo de trabajo varía según se trate de un soporte nuevo o antiguo.

-Si estamos ante una pared nueva: la superficie ha de estar limpia y seca para que sobre ella se extiendan varias manos de pintura. Entre mano y mano conviene esperar un mínimo de cuatro horas o hasta que la capa anterior esté completamente seca.

fachadas-En trabajos de restauración, hay que realizar tratamientos previos de reparación en las zonas deterioradas: hay que retirar previamente la pintura anterior o la posible suciedad acumulada.

Cuando se trate de trabajos de restauración, habrá que realizar tratamientos específicos de reparación en aquellas zonas donde la pared esté estropeada. También es aconsejable aplicar un producto específico para abrir los poros y mejorar el anclaje de la pintura.

En paredes de piedra o ladrillo, hay que comprobar el buen estado de las juntas y reparar las que se encuentren estropeadas o sin mortero suficiente. En ambos casos, hay que humedecer la superficie o mezclar la pintura con agua, según las indicaciones del fabricante.

PREPARAR LA SUPERFICIE

Antes de proceder a pintar la fachada de una casa, es necesario limpiarla para eliminar cualquier tipo de suciedad que impida que se fije a la superficie. Durante el proceso de limpieza, es probable que se tenga que mojar la fachada, por lo que luego habrá que esperar a que esté seca para poder pintarla.

Para esta labor, lo más recomendable es emplear una máquina de agua a presión, que ablandará las manchas y facilitará su limpieza. Puesto que con este método se moja la pared en profundidad, es necesario dejar que se seque durante, al menos, dos semanas. Es recomendable no realizar esta tarea en días de mucho calor, puesto que se acelera el proceso de secado y pueden formarse pequeñas grietas. Una vez pasado este tiempo, se reparan las posibles grietas y desconchones.

También hay que comprobar el estado de las juntas de los ladrillos. Si no están en buenas condiciones, se deben limpiar o picar con un martillo. Los restos de suciedad se pueden eliminar con un cepillo de cerdas rígidas. Si es necesario cubrir las juntas de nuevo, hay que humedecer los ladrillos para que el mortero fresco se adhiera mejor.

Si al tocar la pared quedan restos de polvo blanco en las manos, será necesario tratar la superficie con un producto de fijación. Éste se debe aplicar con moderación, ya que un exceso disminuirá la adherencia de la pintura sobre este material.

TRATAMIENTOS PREVENTIVOS Y APLICACIÓN

La pintura protege a la vez que decora. Aporta una serie de ventajas preventivas sobre las fachadas.

Algunos productos están fabricados para contrarrestar la carbonatación y la lluvia ácida, que aceleran el deterioro de la fachada, o evitan la acción del CO2 y de los hongos. Otros dificultan la aparición de fisuras o facilitan la retirada con disolvente de pintadas o grafitis.

En cualquier caso, el trabajo se realiza con rodillo, brocha o pistola. La brocha se reserva, principalmente, para superficies pequeñas rugosas, mientras que la pistola agiliza el pintado de grandes superficies rugosas y el rodillo es muy útil para fachadas lisas.

PROBLEMAS DE HUMEDAD

En ocasiones, si la pintura se desprende o agrieta debido a la presencia de humedad, será necesario descubrir su origen y resolver este problema antes de volver a pintar. Una vez detectada la causa, hay que cepillar la pared, arreglar las grietas o hendiduras existentes, extender una capa de selladora que sirva de base y pintar sobre ella.

 

 

Sobre el Autor

Arquitecto

Arquitecto, especializada en diseño

Número de entradas : 936

Comentarios (5)

Deja un comentario

© 2013 Casas Restauradas by DobleClic

Ir arriba